domingo, 1 de febrero de 2015

quiero que sepas que te quiero.

Quiero cafés en el salón, quiero risas en la cocina, quiero siestas en el jardín, quiero noches en nuestra cama y dormir en la terraza. Quiero que viajemos, que juguemos, que soñemos. Quiero besos, abrazos, caricias. Quiero verte sonreír. Quiero verte llorar de alegría. Quiero que bailemos bajo la lluvia o bajo el sol, me da igual, pero quiero bailar contigo. Quiero días de (en)sueño y noches en vela. Quiero ir a Italia y comer pizza, y pasta. Quiero ir a Australia y viajar a California. Quiero que tengamos un gato, o dos. Quiero ir al cine y a teatros. Quiero que vayamos a museos y  galerías de arte. Quiero que me toques la guitarra y me cantes muy bajito. Quiero perderme contigo en cualquier ciudad del mundo. Quiero que hagamos nuestros muchos rincones y quiero que pasemos muchos ratitos ahí. Quiero coger el coche y que cantemos a todo pulmón nuestra canción, o cualquier otra. Quiero subir a ver la ciudad y sus luces desde un mirador. Quiero ir a esquiar y a la playa. Quiero jugar a las luchas contigo, y a la guerra de cosquillas. Quiero escucharte hablar de lo que te apasiona. Quiero preguntarte que tal el día cada uno de los míos. Quiero vivir contigo. Quiero recibir un número y sonreír. Te quiero. Me gusta quererte. Quiero que sepas que te quiero.

viernes, 16 de enero de 2015

tengo ganas de verte

acabas de escribirme y acabo de sonreír, así de simple.

"...te echo de menos.
tengo ganas de verte"

¿y sabes qué? 
"yo también tengo ganas de verte.
te quiero"

cuídate

"...y por favor, cuídate" Esas cuatro palabras, casi 10 días después, siguen estando en mi mente. Me sentí rota, destrozada por dentro. Ahí me di cuenta que no estaba sola en esto, que no estaba sola aquí, que no estaba sola... simplemente. Ahí me di cuenta y eso me destrozó. Esas cuatros palabras que supieron destrozar ese muro que tantísimo tiempo he estado construyendo, ese muro en el que tanto empeño puse para que nadie pudiese pasar. Y llegas tú y ¡pum! rompes mis esquemas, una vez más, sin miedo.
Sin miedo yo tampoco estoy dejándome llevar por ti, porque ahora solo tengo miedo, de que no te cuides tú tampoco, gracioso ¿verdad?.

domingo, 30 de noviembre de 2014

no sé, pero qué mas da

A veces me doy tiempo para mí. Supongo que por eso estoy aquí, mirando la pila de apuntes encima de la mesa y sabiendo que mi yo futuro desea matarme por ni siquiera leerlos, pero estoy aquí.
Estoy aquí dándome tiempo a mi misma. Tumbada en la cama, escribiendo esto mientras saboreo uno de los cafés mas ricos que he tomado en algún tiempo, porque está hecho con cariño, supongo.
Estoy aquí, teniendo tiempo para mí, leyendo a Neruda. Pensando en nosotros.

jueves, 23 de octubre de 2014

Sigo sin saber que hago aquí

Hacía mucho que no venía a escribir, tanto tiempo como hace que no te veo. Más de un mes, más de un maldito mes.
Pero aquí estoy y no me preguntes por qué, supongo que el tema de la ley nueva de educación me ha recordado a ti. Por como debes estar de enfadado y porque al querer quitar el arte, la autonomía y la imaginación, es como si estuvieran describiéndote, es como si estuvieran diciendo que van contra ti.
Porque como Helena Bonham Carter dijo una vez, la vida es arte. La manera en la que te ríes, de la forma que vistes e incluso la forma de escribir. Todo es arte en esta vida. Y tú serias el cuadro más caro de Picasso. Ese que no puedo permitirme y que sin embargo, he comprado unas mil veces.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

A las 3:07

Vuelvo a venir aquí, buscando un lugar donde exponer todos mis pensamientos, todos mis pensamientos sobre ti. Maldito el día que entraste en mi vida, bendito ese día al mismo tiempo.
Estoy dando vueltas a las palabras para poder decir de manera bonita y delicada lo que pienso. Pero no puedo. Pero no me sale. Porque las bombas no lo son, y eso has sido tú, una bomba que ha destrozado absolutamente todos mis esquemas. Que ha roto en pedazos mis pensamientos. Mis argumentos de "todo aquel que se enamora es débil" Ni si quiera sé ya que estoy diciendo. Como tampoco sé si ni si quiera te quiero. Pues me produces rabia, rabia por dentro. Rabia hacia mi, por dejar que me pase esto, y rabia hacia ti a modo de resentimiento. Las 3:13 y aun no sé bien que estoy haciendo.

Supongo que he llegado aquí buscando eso de "Maybe you don’t need to hear it, but I need to know that I said it" Supongo que por eso te acabo de escribir, sabiendo que estás durmiendo, una carita feliz, para que sepas que yo no duermo. ¡Ay, maldito lugar y maldito momento!

martes, 2 de septiembre de 2014

Eres poesía.

Quería escribirte un poema, pero me he dado cuenta que no podía. No se le puede escribir un poema a la persona que es poesía, porque no saldrá nada tan bonito como ella. Será por eso que me costaba entenderte al principio, nunca se me han dado bien esto de las rimas. Y tú eres una de las complicadas, de las consonantes acabadas en "ada". Como mirada. Esa mirada tuya que es un libro abierto de lo que estás pensando en ese momento. Doy gracias por poder verlos tanto dormidos como despiertos. Y ya no hablemos de tu sonrisa, pues es más que las dos comisuras de tus labios elevándose lentamente y dejando ver tus dientes, tus perfectos dientes blancos. No, tu sonrisa también es dulzura y picardía, a partes iguales. Dichosa tu sonrisa. Maldita tu boca que me atrapa durante horas escuchando alguna de tus tonterías con no otra intención de hacerme sonreír cuando no lo merezco. Cuando no me apetece. O algunas de las muchas cosas que te apasionan y que trasmites al mundo con toda la ilusión y entusiasmo, porque te encantan, porque te parecen maravillosas, y quieres hacer al resto participe de ellas. Lo que no sabes es que yo te leo, te leo cuando hablas, y descubro lo que hay detrás de esas historias. Ese secreto que tu sabes que yo sé, porque tu también me lees a mi. Y que al ser secreto me guardo para nosotros.
Y no se como he llegado hasta aquí, si yo venía a escribirte un poema que no me salia. No se como he acabado hablando de tus pequeñas cosas. Supongo que siempre lo hago. Supongo que ahí encuentro mi poema. Supongo que por eso eres poesía.