martes, 2 de septiembre de 2014

Eres poesía.

Quería escribirte un poema, pero me he dado cuenta que no podía. No se le puede escribir un poema a la persona que es poesía, porque no saldrá nada tan bonito como ella. Será por eso que me costaba entenderte al principio, nunca se me han dado bien esto de las rimas. Y tú eres una de las complicadas, de las consonantes acabadas en "ada". Como mirada. Esa mirada tuya que es un libro abierto de lo que estás pensando en ese momento. Doy gracias por poder verlos tanto dormidos como despiertos. Y ya no hablemos de tu sonrisa, pues es más que las dos comisuras de tus labios elevándose lentamente y dejando ver tus dientes, tus perfectos dientes blancos. No, tu sonrisa también es dulzura y picardía, a partes iguales. Dichosa tu sonrisa. Maldita tu boca que me atrapa durante horas escuchando alguna de tus tonterías con no otra intención de hacerme sonreír cuando no lo merezco. Cuando no me apetece. O algunas de las muchas cosas que te apasionan y que trasmites al mundo con toda la ilusión y entusiasmo, porque te encantan, porque te parecen maravillosas, y quieres hacer al resto participe de ellas. Lo que no sabes es que yo te leo, te leo cuando hablas, y descubro lo que hay detrás de esas historias. Ese secreto que tu sabes que yo sé, porque tu también me lees a mi. Y que al ser secreto me guardo para nosotros.
Y no se como he llegado hasta aquí, si yo venía a escribirte un poema que no me salia. No se como he acabado hablando de tus pequeñas cosas. Supongo que siempre lo hago. Supongo que ahí encuentro mi poema. Supongo que por eso eres poesía. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario